Grabando naturaleza

Todo el mundo dice que le gustan los documentales de naturaleza (aunque esto luego no se refleje en las audiencias). Quizás estos trabajos serían más apreciados y valorados si se supiera todo el trabajo que llevan detrás.

Por un lado están los desplazamientos por montes, bosques, ríos con todo el equipo técnico (menos mal que con los años, este se va haciendo más ligero), luego están las condiciones metereológicas, calor, lluvia…y  por último que el protagonista animal colabore y aparezca. Estos pequeños detalles son los que pueden arruinar toda una jornada de grabación.

Pero a veces pasa todo lo contrario, el día acompaña, el lugar es accesible y todo sale a la perfección. La verdad es que cuando eso ocurre, el resultado del trabajo es inmejorable. Uno vuelve a casa con la sensación del deber cumplido y de paso haber pasado un estupendo día de campo.

Esto nos paso cuando nuestro buen amigo Toño nos llamó para la grabación del documental que estaba realizando sobre la pesca de la trucha. La verdad es que todo acompañaba, el paisaje era espectacular, el tiempo estupendo y además, las truchas picaron. ¡Qué más se puede pedir!