La Joya del Cantábrico (2)

En esRec lo teníamos claro. No queríamos que “La Joya del Cantábrico” fuera un documental en el que solo se viera una jornada de pesca con los arrantzales. Se trataba de reflejar las inquietudes de los pescadores, la incertidumbre de salir a la mar y no saber si la pesca será buena o no, e incluso elevar la categoría de la antxoa a plato con estrellas michelín (impagables Juan Mari y Elena Arzak).

El protagonismo del documental recaía en dos tripulaciones, el Gure Gogoa, un buqe más moderno y preparado tecnológicamente y el Lau Anaiak, más antiguo y con artes de pesca más tradicionales.

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foto esRec: Documental La Joya del Cantábrico

El rodaje estuvo plagado de momentos estelares, como la tristeza y preocupación por una jornada de pesca en la que el Gure Gogoa volvió de vacío (lo que nos obligó a embarcarnos en otra jornada de pesca bajo “la amenaza” de no se desembarca hasta que haya capturas).

Especialmente emocionante fue el momento en el a última hora de la madrugada, casi dando por perdida la jornada, el sónar del Gure Gogoa detecto un gran banco de peces, ¿serían antxoas?. En ese momento la tripulación, como un disciplinado ejército, tomo posiciones en cubierta y realizo una serie de largadas que tuvieron premio…. una gran captura de antxoa. La emoción de los marineros fue igual a la de un buscador de oro que encuentra un filón.

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foto esRec: Documental La Joya del Cantábrico

En el lado negativo, el temido mareo que hizo presa en uno de los cámaras, que haciendo de tripas corazón (especialmente para no echarlas por la borda) tuvo que aguantar grabando toda la noche. A pesar de todo, Santi (patrón del Gure Gogoa) aseguró que les había traído suerte y que podía volver a embarcar con ellos siempre que quisiese.

En el Lau Anaiak, la jornada fue diurna, y tampoco las tenían todas consigo, las anteriores jornadas no habían sido buenas, y las capturas que fueron a puerto eran más bien escasas. Pero por suerte ese día la antxoa había decido llenar en abundancía las redes del barco. Había que ir a puerto cuanto antes para obtener un buen precio en la subasta de pescado.

Cuando terminanos el documental llegaría la prueba de fuego, la emisión en ETB y la respuesta del público. Por suerte el documental no solo gustó a la cadena y a los protagonistas, sino también al espectador, obteniendo una audiencia superior a la media de la cadena en ese día.

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Grabando naturaleza

Todo el mundo dice que le gustan los documentales de naturaleza (aunque esto luego no se refleje en las audiencias). Quizás estos trabajos serían más apreciados y valorados si se supiera todo el trabajo que llevan detrás.

Por un lado están los desplazamientos por montes, bosques, ríos con todo el equipo técnico (menos mal que con los años, este se va haciendo más ligero), luego están las condiciones metereológicas, calor, lluvia…y  por último que el protagonista animal colabore y aparezca. Estos pequeños detalles son los que pueden arruinar toda una jornada de grabación.

Pero a veces pasa todo lo contrario, el día acompaña, el lugar es accesible y todo sale a la perfección. La verdad es que cuando eso ocurre, el resultado del trabajo es inmejorable. Uno vuelve a casa con la sensación del deber cumplido y de paso haber pasado un estupendo día de campo.

Esto nos paso cuando nuestro buen amigo Toño nos llamó para la grabación del documental que estaba realizando sobre la pesca de la trucha. La verdad es que todo acompañaba, el paisaje era espectacular, el tiempo estupendo y además, las truchas picaron. ¡Qué más se puede pedir!